14 octubre, 2011

TU Y YO... SIEMPRE CERQUITA

Al fin tengo un tiempo para escribir este post, quiero hacerlo desde el inicio de la semana y ya casi acaba, je. Bueno, lo importante es que ya estoy aquí.


Como ya les he contado en los post recientes, esto de la maternidad me ha traído un sin fin de conceptos nuevos, entre los cuales se encuentra el PORTEO, ¿qué, queeeeeeeeé?, sí, el porteo o babywearing no es otra cosa que traer a los bebés o niños abrazados al cuerpo por medio de diversos cargadores ergonómicos: rebozos, fulares, maitais, de anillos, pouch, mochilas, etc; lo cual contrario a lo que se cree, es benéfico tanto para el bebé como para la mamá. Por qué, pues porque el bebé vivió durante 9 meses dentro del vientre materno, y se acostumbro a los ritmos y actividades que en ese tiempo realizó mamá, al nacer y traerlo cerca del cuerpo mientras se camina por la calle, se lavan los trastes o se lee, tranquiliza y adormece al bebé porque puede oler, sentir y escuchar a mamá o a la persona que lo traiga consigo. Así el bebé esta feliz y mamá tiene las manos libres para realizar otras cosas.


La primera vez que vi un cargador fue de anillos, en una tienda por internet buscando pañales de tela y me encantó, Jesús y yo planeamos comprar uno pero la novia de mi primo (ahora mi comadre) quedó de regalármelo. Cuál sería mi sorpresa al abrir el regalo y ver un largísimo trozo de tela (5 mts), después de ver las instrucciones y ver algunos videos por internet, decidí que sería mejor practicar una vez que tuviera al bebé entre mis brazos... ¡oh, oh! nunca pensé lo complicado que sería. La primera vez Constanza estaba tranquila, sin embargo no era tan sencillo como se veía en el video y comencé a ponerme nerviosa lo que contagió a mi bebá que terminó llorando impresionantemente. La segunda, tercera y cuarta vez la cosa no cambió, así que desistí de intentarlo y asumí que mi fular se quedaría guardado para siempre.


De pronto encontré en un foro de crianza a mi querida amiga y maestra Gaby y su blog sobre este tema, le mandé un mail con mis dudas, temores y decepciones y ella rápidamente me respondió, después de un par de correos, concertamos una cita a la que acudimos los tres, Constanza ya de mes y medio. Nos mostró un sin fin de cargadores y pusimos a la chamaca en el pouch y en el de anillas, aunque no estaba muy feliz, los consejos de mi tocaya fueron de mucha utilidad. Nos prestó ese cargador por un mes, para que viéramos si era lo que queríamos y si a ella le gustaba. Al principio parecía que sí, se dormía en el muy bien, sin embargo días mas tarde la tortura del llanto volvió a aparecer, descubrimos que su reflujo no la dejaba estar en posición de cuna, y aún estaba muy pequeña para ponerla de ranita al frente.


Acudimos a la segunda reunión del grupo de la tocaya, devolvimos el rebozo pero aprendi a ponerla en un rebozo normal, al menos para ayudarme a cargarla y no cansarme tanto, y también me enseñó a usar el fular, a la beba le gustó y yo fui muuuuy feliz. Al principio al ponermela me ponía nerviosa y ella lo sentía por lo que lloraba un poco, sin embargo la práctica y la seguirdad me hicieron ser cada vez mas rápida y las dos nos acoplamos perfecto a este amado fular, que nos sirivó muy bien durante el frío invierno.


Jesús intentó ponérselo un par de veces, pero se rindió porque le pareció muy complicado. El quería algo mas rápido de poner y de quitar, así que buscando por internet encontró una mochila Boba que desde entonces es nuestro cargador oficial.


Es delicioso practicar el porteo, para mi lo ha sido porque he estado todo el tiempo muuuy cerca de Constanza, puedo hacer muchas cosas sabiendo que esta bien, besarla cada vez que quiero, verla dormir y sentir su calor, y desde luego cargarla sin que mi cuerpo se lastime. Soy sumamente feliz abrazando a mi hija hasta hoy.


A continuación unas fotos de las etapas que les he compartido en toooodoooo mi relato.


Primero el cargador de anillos.


La primera vez que usamos el fular.
Un día cualquiera en casa, con el rebozo de la abuela. Con lo de su reflujo Constanza solo quería estar en brazos y pesaba bastante, mi cuerpo agradeció esta ayuda.

De paseo con nuestra mochila Boba.


En una convención, Jesús feliz con su chamaca.Puedes tener siempre a tu bebé al alcance de un beso.

Decidí escribir este post, porque estamos celebrando "La semana internacional del Porteo" y que mejor manera de hacerlo que compartirles nuestra historia. Una disculpa porque creí que este post sería mas breve. Ojalá lo hayan terminado de leer.



Y para quienes quieran saber mas sobre este tema o tengan curiosidad de ver cargadores y papás en acción, je. Los invito a que nos acompañen este próximo domingo 16 de octubre a caminar sobre Reforma para celebrar esta semana internacional, la cita es a las 10:30 de la mañana en la Glorieta de la Diana.


¡Por allá nos vemos!

6 comentarios:

Jess dijo...

que linda experiencia, me encantó tu narración, aunque es un poco tarde par mí, mi bebé ya tiene 4 años, jejeje

Carol dijo...

Feliz semana! Viva el porteo!
Yo si conseguí llevar a mi bebita en el fular. Practiqué antes con un muñeco y luego me costó un poco con ella, pero pronto me hice una experta.
El papá siempre ha preferido la mochila ergonómica, que eso de los nudos no es lo suyo, je, je.
Unas fotos preciosas.
Saludos

gaby san dijo...

qué bonito post amiga! me encantaron las fotos! y qué bueno haberte podido facilitar en esta adicción tan hermosa!

Anónimo dijo...

Qué bello relato!!! Mi sobri sabe lo que quiere y por eso los trajos como locos dando vueltas y buscando la manera más cómoda de estar con sus papás. El Said con sus cuatro años todavía quiere que lo carguen por puro placer:)

Laura Nogueras dijo...

Hola Gaby!
Yo he porteado a mi segunda hija, que ahora tiene más de 7 meses, desde que nació...¡es una maravilla!!! inicialmente, la llevamos en un fular elástico y, últimamente, en una mochila portabebés...si te acostumbras a ello, no vuelves a utilizar una sillita de paseo.
Un abrazo!!!

Sara dijo...

que monada de nenita, felicidades por tu historia!